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El campo dominicano ajusta sus cultivos a un clima cambiante



El sector agrícola recurre a nuevas variedades, sensores, nivelación de terrenos y ajustes en las fechas de siembra para reducir pérdidas

  1. Agricultores modifican fechas de siembra, variedades y sistemas de riego ante temperaturas más altas y patrones de lluvia cada vez más variables.

Las prácticas que durante décadas servían de guía para la producción de diversos cultivos han cambiado en la República Dominicana. El aumento de las temperaturas, las noches cálidas y las variaciones en los patrones de lluvia están alterando productos como el banano, el tomate, el maíz, el arroz, el mango y la caña de azúcar.

Así lo expusieron productores y técnicos del sector agrícola, quienes citaron retos y medidas adoptadas para intervenir antes de que se manifiesten daños visibles, durante el Simposio Cambio Climático e Impacto en los Cultivos Agrícolas de la República Dominicana, desarrollado por Fertilizantes Químicos Dominicanos (Ferquido).

Durante su intervención sobre los cultivos de tomate y maíz dulce, Luis Zoquier, ejecutivo del Grupo Peravia Industrial, indicó: "El cambio del patrón de lluvia que ha sucedido en los últimos 30 años es muy significativo". Agregó que las sequías prolongadas causan una reducción en la disponibilidad de agua y deterioran la calidad de los cultivos.

Zoquier citó los retos que surgen debido a las variaciones de temperatura. "El cultivo de tomates necesita una diferencia significativa entre las temperaturas del día y de la noche, y no la tenemos". En ese sentido, indicó que la falta de diferencia térmica perjudica el cuajado de las flores, el tamaño de los frutos, la calidad y, finalmente, la productividad

Los cambios en las temperaturas también han incidido en los cultivos de maíz dulce, de acuerdo con lo explicado por Zoquier. Señaló que el calor reduce la viabilidad del polen y provoca mazorcas incompletas, con menos granos y menor rendimiento para el procesamiento industrial. 

Temperaturas nocturnas y el arroz

Marcelo Reyes, productor de arroz de San Francisco de Macorís, citó el impacto del calor nocturno en uno de los cereales más producidos del mundo. Explicó que las noches cálidas incrementan la respiración de la planta y consumen recursos que deben destinarse al desarrollo de carbohidratos y al llenado del grano.

Añadió que, durante la floración, el cultivo de arroz necesita temperaturas promedio de entre 28 y 31 grados Celsius. Sin embargo, cuando se superan los 35 grados, cada grado adicional podría reducir hasta un 6 % la productividad del cereal. "Eso es uno de los factores más limitantes que vemos", indicó Reyes.

Félix de Jesús Cordero, productor de arroz de la Línea Noroeste, citó el caso de Montecristi, donde los productores enfrentan un desafío adicional: dependen del agua procedente de otras provincias y trabajan con suelos de elevada salinidad. Esto los obliga a utilizar más fertilizantes. 

"En consecuencia, nosotros no disponemos de una fecha específica para iniciar la siembra del arroz, ya que uno no dispone del recurso hídrico cuando quiere", expresó.

Cordero indicó, además, que los productores han observado que el chinche del arroz (Oebalus spp.) aparece cada vez más temprano. En ese sentido, sostuvo que antes se presentaba entre agosto y septiembre, pero actualmente puede detectarse desde finales de julio, lo que incrementa la imprevisibilidad y el riesgo de pérdidas

Efecto de las lluvias en el mango

Guillermo Contreras, productor de mango y representante de la empresa Dot Fruits, destacó los cambios que han experimentado en los últimos 15 años los cultivos de esta fruta, que requiere un período seco y temperaturas relativamente bajas para inducir la floración, sobre todo entre noviembre y marzo.

El también representante de la empresa Dot Fruits explicó que las lluvias abundantes durante ese período y las temperaturas superiores a 22 o 23 grados dificultan que las plantaciones alcancen una floración completa. Contreras citó casos de áreas que deberían registrar una floración del 80 % y que, por el contrario, alcanzan apenas un 30 %.

Sostuvo que la situación provoca que los productores obtengan sus cosechas fuera de época y que el mango dominicano llegue al mercado al mismo tiempo que la producción de países como Brasil, que cuentan con mayores volúmenes, lo que dificulta las condiciones para competir en términos de exportación. 

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